miércoles, 27 de noviembre de 2013

Soporte técnico

Una mirada desde el otro lado de la línea, desde el agente de soporte que alguna vez fui.

Tras un maldito escritorio de madera me siento todos los días, siempre al lado de mi compañera infalible, la aburrida rutina. Un computador, un teléfono, muchos reportes y cosas por hacer. Al finalizar el día salgo contento por haber terminado mi jornada, pero cada mañana vuelve la misma tortura de saber que empiezo otra vez. A veces me digo – ¿Por qué no sales corriendo de ese asiento? ¿Por qué no ser libre? – Pero luego ese yo pensante y pesimista protesta - ¡Ah que va! ¡Qué pensamiento tan idiota! Yo nunca voy a salir de esto. Soy un simple asalariado más, de esos que han perdido el sabor de la vida -.

– ¡Aló! Ya le dije que hoy no lo van a visitar señor, su visita está programada para dentro de 5 días hábiles.

-Sí, pero eso me lo dijeron hace un mes.

¡Maldita sea! Yo soy quien tengo que entender sus problemas, sin embargo, ellos no entienden (ni les interesa entender) el mío. Que se pusieran en mis zapatos un sólo día me bastaría para sentir algo de tranquilidad, sería un premio de consolación a esta mediocre vida que me tocó. Es como si Dios volteara su espalda y el diablo se riera a carcajadas de mi vida… ¡Eso! Tal vez porque eso es lo único que produzco, risa. Con hambre, sueño, frustración, problemas, no importa, hay que poner un gesto hipócrita y aparentarle al usuario que la vida es bella ¿Acaso tal cual así no lo hace la meretriz con su amante? Claro que sí lo hace, y en los dos casos es por la misma razón, dinero. ¿Qué soy entonces? ¿Una meretriz? ¡Sí, claro! Cuando alguien me vuelva a preguntar en qué trabajo, le diré que me pagan por complacer y hacer sentir bien a los clientes, por fingirles felicidad y dejarlos contentos. Soy la meretriz del soporte de internet.

-Soporte técnico ¿En qué le puedo colaborar?

Otra vez va la faena.

-Si buenas, es que no tengo Internet - ¡No, qué novedad! El tonto éste pensará que aquí llaman para mandar saludos a la radio y necesita aclarar.

Pruebas de línea, verificación de parámetros, estados de actividades del endemoniado sistema, que media hora para almorzar, quince minutos de break, ¡ojo con los tiempos!, hablé más bajito, mire la intranet, el saludo debe ser al pie de la letra, ¡Pilas con la despedida!, que hay que tener cuidado con lo que se le dice al usuario porque cada llamada es monitoreada, recuerde el número de ticket, bla, bla, bla y aún así nos dicen en las capacitaciones ¡Sonría, usted no es un trabajador, usted es un GERENTE! ¿A quién convence ese argumento tan absurdo? Por mí pueden irse con su gerente al fondo del océano. Si quieren un curso de superación personal, mándenos a San Andrés con todos los gastos pagos durante una semana y seguro que cada uno viene con todas las ganas de complacer al usuario - ¡Claro caballero! Usted tiene toda la razón y le recomendaré su caso – o a la molesta viejita que no sabe un pepino de computadoras – Mire señora, tranquila, cuando digo inicio, me refiero al icono que queda en la parte inferior izquierda de su pantalla –.

Trabajo miserable, pero trabajo que necesito.

-¡Daño masivo en la zona sur! ¡Informativo para todo!- Dice el supervisor de turno.

Ni un momento alcanzo a estar tranquilo cuando empieza la llamadera.

-          Joven es que se me acaba de caer el Internet y estaba enviando un trabajo muy importante.
-          Caballero yo vivo de esto y el Internet se me acaba de caer.
-          Mire, mi negocio se basa en Internet y estoy perdiendo plata por ustedes.
-          ¡Siempre es lo mismo! Que Internet tan malo.

De un momento a otro TODOS viven del Internet. Qué bonito, que me digan cómo y yo me retiro de esto ¿Qué hacen? ¿Se conectan a él al mejor estilo de Matrix y de ahí reciben su alimento? ¡Bah! Una llamada tras otras y parecemos unas máquinas contestadoras. – Lo que sucede señor(a) es que tenemos un inconveniente masivo en el sector y todavía no tenemos un tiempo estimado de solución – (Bis) ¡Hasta eso se pierde en este trabajo! La personalidad.

-Nos informaron que se acabó el daño masivo – Entra nuevamente el supervisor en escena.

Pura paja, la gente sigue llamando por lo mismo, pero hay que diagnosticar normal, es decir, perder el tiempo con dos personas con la piedra afuera (usuario y agente) para llegar a la conclusión de que el daño masivo continúa. Y así ocho horas diarias, seis días a la semana. Que el trabajo es una bendición ¡Ja! La plata es una bendición, el trabajo es un maldito martirio.

Por el momento no puedo seguir escribiendo, me entró una llamada.


-Soporte técnico de Internet ¿En qué le puedo colaborar?

4 comentarios:

  1. Si buenas para lo del internet.
    aaa que recuerdos..

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  2. Wowwwww, casi me caigo de la silla, me llevo al pasado, 3 años y medio de horror!!!!

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  3. Trabajaste en el soporte técnico de Emcali? Una de mis rutinas es llamar constantemente al 177 a joderles la vida a los pobres agentes

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